Nuevos ritmos, las prácticas de Jesús // Pr. Walter Arraigada


Todo cambio verdadero comienza donde estás, no donde deberías estar, tal como Jesús nos invita a venir a Él tal como somos (Mateo 11:28). Filipenses 1:6-8 y 2:13 nos recuerdan que es Dios quien perfecciona la obra que comenzó en nosotros, y ese proceso se sostiene sobre prácticas que el propio Jesús vivió. La primera es la oración constante: Jesús se retiraba a solas con el Padre, incluso antes del amanecer, como vemos en Lucas 5:15-16 y Marcos 1:35, buscando descanso, silencio y soledad. También practicaba el Shabat, un día entero apartado para Dios (Mateo 14:23, Marcos 6:31), y conocía profundamente las Escrituras, usándolas tanto para enseñar como para resistir la tentación (2 Timoteo 3:14-16).

Otra práctica fundamental fue el ayuno, esa forma de orar con el cuerpo que fortalece nuestra intimidad con Dios, potencia el poder de la oración, nos lleva a la humillación y el arrepentimiento, y nos da claridad de pensamiento y dirección divina. Jesús también vivió el servicio, la generosidad y la compasión, enseñando que el que quiera ser el primero debe ser servidor de todos (Marcos 6:34), transformando la espiritualidad en acción al lavar los pies de sus discípulos, sanar enfermos y atender a los marginados. Y nos dejó el ejemplo del testimonio: no necesitamos convencer a nadie, solo contar lo que Dios ha hecho en nosotros, siendo protagonistas de nuestra propia historia, sabiendo que ningún cambio real es posible sin el poder del Espíritu Santo.