Cuando queremos hacer la voluntad de Dios, uno de los mayores anhelos de nuestro corazón debería ser decir: "Señor, enséñame a decidir mejor". Las buenas preguntas llevan a mejores decisiones, y este mensaje nos propone cinco de ellas para examinar nuestra vida. La primera es la pregunta de la integridad: ¿realmente estoy siendo sincero conmigo mismo? Santiago 1:22-25 y Jeremías 17:9-10 nos recuerdan que nuestro corazón es engañoso, y que no podemos tomar la mejor decisión hasta ser honestos con nosotros mismos. La segunda es la pregunta del legado: ¿qué historia quiero contar? Proverbios 20:7 y 11:3 nos enseñan que la integridad se ve cuando nuestra vida privada y nuestra vida pública cuentan la misma historia.
La tercera pregunta es la de la conciencia: ¿hay alguna tensión interior que merezca mi atención? (Santiago 4:7, 1 Pedro 5:6). La cuarta es la pregunta de la madurez: ¿qué es lo más sensato que puedo hacer? Como enseñan Efesios 5:17 y Proverbios 4:7-13, la madurez no consiste en saber más, sino en elegir mejor. Y la quinta, quizás la más determinante, es la pregunta de la relación: ¿qué es lo que exige de mí el amor? A la luz de 1 Corintios 13:1-3, este mensaje nos invita a tomar nuestras decisiones no solo desde la lógica, sino desde el filtro del amor que Dios nos ha llamado a vivir.


