¿Por qué a veces es tan difícil escuchar la voz de Dios? La realidad es que hemos llenado nuestra vida de ruidos, y la voz que más escuchamos termina moldeando en quién nos convertimos, como nos advierte Habacuc 2:1-3. Pero, ¿cómo puede la voz de Dios transformarnos por completo? El testimonio de Saulo de Tarso en Hechos 9:1-5 nos muestra que la voz de Jesús revela quiénes somos realmente, tal como también vemos en Apocalipsis 1:10, 17-18. Sin embargo, esa voz no transforma por el simple hecho de haber sido escuchada, sino por haber sido obedecida.
Escuchar y obedecer la voz de Jesús nos introduce en un proceso de transformación, porque a Dios le interesa más formar nuestro carácter que acelerar nuestro destino, como enseña 2 Corintios 3:18. Esa voz también nos lleva a escuchar a otras personas (Hechos 9:11-12) y a confrontar los prejuicios de nuestra mente, transformando las ideas preconcebidas que tenemos sobre la realidad que vivimos (Hechos 9:13-15). Cada paso de obediencia nos acerca al propósito que Dios preparó para nosotros (Hechos 9:15-19). Al final, la mayor evidencia de que estamos escuchando a Jesús no es que sabemos más, sino que nos parecemos más a Él.


